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martes, 16 de junio de 2009

La obra no basta



Es muy común encontrar personas sin cercanía al arte afirmar: eso puedo hacerlo yo. Hace unos días conversaba con un profesor de física al respecto, su punto de vista era que si él se ponía a pintar como Jackson Pollock, sus obras probablemente tuvieran el mismo valor estético que las de esté y sin embargo no alcanzarían la misma trascendencia. Con lo cual trataba de probar que el valor estético de la obra de arte era subjetivo y estaba ligado a un nombre. Ante esto habría que responder sí y no. Sí, en cuanto es verdad que pueda alcanzar el mismo valor estético; pero no, en cuanto a que el resultado de su aventura sea una obra de arte. No es una obra de arte, porque como principio, no cree que los cuadro de Pollock, Picasso o quién sea qué tome como referencia, lo sean verdaderamente, y esto es lo que en lo más profundo de su conciencia trata de demostrar.


El valor histórico trascendente del arte reside en la intención y la creatividad. El valor estético sólo se puede constatar a través del resultado. La Fuente presentada por Marcel Duchamp (firmado por R. Mutt) a la primera exposición de la Society of Independient Artists que se inauguró el 9 de Abril de 1917 en Nueva York no es una obra precisamente bella, sería difícil encontrar en ella el non plus ultra de los valores estéticos -siempre habrá un fanático o un tonto que afirme lo contrario-. En esa misma exposición -donde, huelga decir, que la citada Fuente no fue admitida- expusieron un sinnúmero de artistas, incluso -en su momento- más conocidos que Duchamp, obras bellas que no recordamos hoy. Cualquiera puede lograr obras de cierto valor estético, sea artista o no. Pero no todos pueden crear obras de arte que trasciendan las fronteras de lo mediato y se conviertan en iconos culturales de una época.


Tal vez en lo espiritual funcione el cliché de “si él lo hizo yo puedo hacerlo también”, pero en el arte, hacer lo que hizo otro no es camino al éxito. Pues el talento traza sus propias rutas y se abre camino a través de inescrutables desiertos. Los verdaderos genios piensan fuera del cajón, como hizo Einstein; sólo él pudo concebir una teoría de la relatividad, mas allá de los límites de las leyes de la mecánica clásica de Newton. El ejemplo se puede transpolar a lo que hicieron los impresionistas con el uso del color; Duchamp con sus Ready Made; Pollock con su driping; Warhol con sus serigrafías y miles de otros talentosos artistas que crearon sus propios caminos.










Obras:

1. Marcel Duchamp: "Fuente", 1917. Foto tomada por Yoél Almaguer en la Exposición "Duchamp, Man Ray, Picabia", en el MNAC de Barcelona. Agosto 2008

2. Pablo Picasso: "Niña frete al espejo", 1932. MoMa, New York.

3. Jackson Pollock pintando en su taller

4. Jean-Michel Basquiat: "Self Portrait as a Heel", 1982

5. Jeff Koons, "Sacred Heart (Red/Gold)" (1994–2007), Metropolitan Museum of Art, New York, 2008